Cada uno se imagina mentalmente su calendario de una manera propia. Para unos, cada mes es representado por una columna subdivida en 28, 30 o 31 porciones horizontales. Para otros, como los calendarios de bolsillo o de pared, una gran cuadrícula con 12 cuadrículas más pequeñas en que los días aparecen representados en función de su posición en el mes, siguiendo un estricto orden numeral.
Lo haga como lo haga yo, sólo los tres primeros meses del 2009 están definidos, porque en Abril comienza una gran mancha gris que ni siquiera Atreyu se salta, montado o no en el níveo y rápido dragón.
Como los Danones, de los que me daban dos – o los inundaba en miel - si me venía en gana, mi contrato también tiene fecha de caducidad y ésta se aproxima inevitable y nada sibilinamente. No está el patio, ni el barrio, como para que una cantada noticia de (inexistente) finiquito sea acogida con fuegos artificiales. Tampoco anda la psique al borde del derrumbamiento. Menos mal.
¿Plan B? ¿Plan C? ¿un viaje que empieza en Beirut, un curriculum que se envía a Dublín, una temporada en Avilés? Por pensar, he pensado hasta en un Plan D, pero los dados no los lanzo yo, aunque admito que a veces, cuando nadie mira, intento mover la mesa. Sólo un poco.
Lo haga como lo haga yo, sólo los tres primeros meses del 2009 están definidos, porque en Abril comienza una gran mancha gris que ni siquiera Atreyu se salta, montado o no en el níveo y rápido dragón.
Como los Danones, de los que me daban dos – o los inundaba en miel - si me venía en gana, mi contrato también tiene fecha de caducidad y ésta se aproxima inevitable y nada sibilinamente. No está el patio, ni el barrio, como para que una cantada noticia de (inexistente) finiquito sea acogida con fuegos artificiales. Tampoco anda la psique al borde del derrumbamiento. Menos mal.
¿Plan B? ¿Plan C? ¿un viaje que empieza en Beirut, un curriculum que se envía a Dublín, una temporada en Avilés? Por pensar, he pensado hasta en un Plan D, pero los dados no los lanzo yo, aunque admito que a veces, cuando nadie mira, intento mover la mesa. Sólo un poco.











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