martes, 30 de junio de 2009

Babababahrein

bahrain documentos“Hola. Quería saber si hay algún autobús que vaya del aeropuerto a la ciudad, porque” (acabo de aterrizar procedente de Thiravantapuram, son las siete de la mañana)” mi siguiente vuelo no sale hasta las cuatro menos cuarto de la tarde y” (aunque haya WiFi gratis, un McDonald´s y un enorme Duty Free) “quería acercarme hasta Manamá y dar una vuelta”.

El tipo me pide mi tarjeta de embarque, confirma que no salgo para Londres hasta dentro de casi diez horas y se pone a escribir en un formulario.

Cuando me lo entrega, me dice que todo es gratis:

El visado de entrada al país, el transporte hasta el hotel de cuatro estrellas, el desayuno, la habitación, la comida y el transporte de vuelta al aeropuerto a las dos menos cuarto.

Así da gusto volar con Gulf Air.

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sábado, 13 de junio de 2009

Verano Azul

verano azul en Sri lanka
Bien, consideremos a Junio como parte de “verano” y es correcto. Lo que ya no lo es tanto es llamar azul a lo que en realidad es verde. Explicación necesaria: como un Javi menos rubio, hoy he andado, ejem, pedaleado, bicicleta abajo, bicicleta arriba toda la enorme, extensa, intrincada, semipoblada, y, por supuesto, verde, extensión de Arunadhapura, la primigenia capital de Sri Lanka.

A las ocho de la mañana estaba ya de camino de cambiar de hotel y a las nueve me subía a una bicicleta que no he abandonado hasta las seis de la tarde, que he dejado aparcada al lado de recepción.

Miento como un bellaco, en el laberinto de caminos y carreteras que es el conjunto arqueológico milenario de Arunadhapura, hay ciento y un ruinas de muros y edificios que ver y varias stupas, dagabas, payas, monos, ardillas y nutrias que visitar o fotografiar. Y, respetando las costumbres locales, uno ha de ir descalzo (por supuesto, no montado en una bicicleta) a la hora de acceder a los edificios. Así que hoy, 13 de junio, he vuelto a mi hotel, con las nalgas peladas como un mandril (si se me permite la grotesca comparación) y los pies, bueno, los pies, simplemente destrozados.

Recuerdo que recorrer Angkor fue cosa de tres dias, y con tuk tuk, pero tal y como está planteado el ticket de Central Cultural Fund para las “ancient cities” de Sri Lanka, sólo tienes un día para cada visita. Si ayer llegué desde Polonnawura tras sus buenas cuatro horas de viaje para irme a Mihintale, el plan para hoy era exprimir cada minuto entre piedras que no cifran su edad en años, sino en siglos.

Y creo que lo he aprovechado. Y disfrutado.

PD: Mamá, Feliz Cumpleaños. Te lo dije ayer por teléfono, cuando finalmente conseguí comunicar contigo, y te lo repito ahora en mi blog. Y, como se que no lo lees, también puedo decirte que DEJES DE CARGAR CON TANTA BOLSA que ya no eres una jovencita y que mejor te viene ir a la compra cada dos días que hacerlo cada cuatro y volver cargada. Tan cierto como que no me leerás es que no me harás caso. Suspiro de resignación.

PDII; Y, por si alguien lo dudaba, confirmar que sólo me conecto una vez a la semana. O menos. Que para eso está uno en el extranjero, por ocio, ¿o no es verdad?

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domingo, 7 de junio de 2009

Sri Lanka

Llevo ya una semana en Sri Lanka y mi primera impresión del país-isla es que es más limpio que la India, y eso que nunca había visto tantas papeleras juntas como en Pondicherry, Tamil Nadu. Desde el trayecto del aeropuerto a la estación de tren de Fort Colombo hasta ayer por la mañana que me subí en un tren de vuelta a Kandy, la verdad es que esto es como una India más limpia. No digo que no haya basura, no. uno de los (muchos) problemas del Tercer Mundo es la gestión de los resíduos, y eso ocurre desde Vietnam a Laos.

Aquí, como allí, acaban amontonados en las cunetas hasta que...les prenden fuego. Papeles, restos orgánicos y, por supuesto, plásticos, acaban convertidos en cenizas y en humo cancerígeno...

Por cierto, Sri Lanka está de fiesta. Desde que aterricé el domingo pasado no hago más que ver banderas por todos lados, posters con fotos de militares y vehículos e incluso el miércoles hubo un desfile extraordinario en Colombo. ¿El motivo? Después de años de lucha, acaban de ser derrotados los rebeldes separatistas del LTTE (que llegaron a tener una pequeña armada, a controlar un 20% del territorio nacional y a realizar ataques con aviones ligeros). Eso explica que en mi móvil aparezca el mensaje “Salute our heroes” (Saludemos a nuestros héroes) como puede aparecer un “Orange Madrid” cuando me encuentro por la capital española.

Toda la gente con la que hablo está feliz, como no podía ser menos. Aunque estemos en temporada baja, cuentan con que la paz traerá más turistas, más divisas, más riquezas y más desarrollo. Es lo que tienen los países “atrasados”, que se conforman con poco. ¿Con qué nos conformamos nosotros, los privilegiados, que tenemos infraestructuras, 3G en los móviles, seguro médico y toda la oferta de ocio y comida que se nos pueda ocurrir?

En fin. Se me acaba mi semana en las montañas y empieza la semana en el Triángulo de las Ciudades de la antigüedad, y yo sigo con dos semanas de retraso en contarlo....

¡Paciencia!







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viernes, 5 de junio de 2009

¿Por qué no te callas?

A riesgo de que se me acuse de ser políticamente incorrecto, he de decir que me he pasado la noche del sábado cagándome en los muertos de las familias hindues. Bueno, no ha sido la noche, porque no me he tumbado en los asientos hasta las once y media mas o menos y a las cuatro y media ha sonado la alarma del móvil. Y tampoco ha sido que hiciera aspavientos y gritara que sus abuelos podían haber sido célibes y castos y le hubieran ahorrado una carga a la Humanidad. Lo único es que los considero la cosa más ruidosa sobre la faz de la Tierra. Con y sin móvil. Y al padre que le compró a su hija unas zapatillas que suenan con un chillido espantoso cada vez que pisa, deberían darle tres millones de collejas. Para empezar.

Los he sufrido como huéspedes en habitaciones de hotel en que daban las tres de la mañana y ellos seguían viendo a todo volumen la televisión. También dándose madrugones a las cinco y seis de la mañana para coger el coche o autobús y charlar a voz en grito mientras preparan la maleta. Con la puerta de la habitación abierta. Y la televisión a todo volumen.

Incluso el personal de algunos hoteles (el de Madurai, por ejemplo) no tiene reparos en andar dando voces por el pasillo a las seis de la mañana, que ya están despiertos y trabajando los muy cabrones, digo, pobrecitos.

Y no os penséis que Señórito Occidental es un privilegiado que se levanta al mediodía y espera el desayuno en la cama. No, no, mi despertador suena todos los días a las ocho y media, para salir del hostal a eso de las nueve, y en alguna ocasión me he dado el madrugón a las siete y media. Es la privilegiada vida del desempleado viajero.

Los tapones para los oidos, indispensables.

(Nota: después de cinco horas de viaje en tren desde Pondicherri a Chennai, a las diez de la noche subía al aeropuerto donde pasé la noche para tomar mi vuelo a Sri Lanka...y cuya facturación abría a las cuatro y media de la mañana)

(Nota II: Escrito por él la mañana del domingo 31 de mayo, mientras esperaba para embarcar rumbo a Colombo)

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