jueves 19 de noviembre de 2009

De Hemingway por Hemingway

Valerie quería ser escritora, pero para ello sus padres hubieran tenido que mandarla a la Universidad, lo cual, con tres hermanos mayores que tenían prioridad, lo que le esperaba a ella era encontrar marido y convertirse en ama de casa. Si no podía ser escritora, lo más parecido que había, y que podía reportarle ingresos, era ser periodista. Pero decidió no hacerlo en Irlanda, donde había nacido y vivía, sino que se fue a España. En Madrid se alojó en casa de una familia, que le proporcionaba cama y comida a cambio de darles clases de inglés a sus hijos. Al mismo tiempo, enviaba artículos al Irish Times y realizaba entrevistas en inglés para un servicio belga de noticias.

Era 1959, Valerie tenía apenas 18 años y al poco de llegar a España conoció a Ernest, Don Ernesto, que se convertiría en su suegro unos años más tarde, desgraciadamente tras el suicidio del escritor.



Ayer asistí a una conferencia de la escritora, con el tema “El Ernest que yo conocí”, en las instalaciones de la RDS (Royal Dublin Society). Durante más de una hora, nos habló del Hemingway de las cuadrillas, la fiesta y los San Fermines. También de su disciplina creativa, pues no dejaba pasar un día sin escribir. De su progresiva paranoía, de su casa en Habana, del inicio de una cuesta abajo hacia la depresión y un arma de fuego. En calidad de confidente, secretaria y amiga, Valerie tuvo una privilegiada posición para contemplar al escritor más febril, al juerguista más noctámbulo, y el ocaso de ambos.

Fue una charla muy interesante que sólo tuvo un punto negativo. Al término de la misma, se nos invitó a pasar a la adyacente Biblioteca, donde nos esperaba café, té, agua y copas de vino. Y también la Tercera Edición de Venta de Libros de la RDS, compuesta por ejemplares duplicados y otros descatalogados. Y, claro, con precios mayoritariamente de 1 euro por libro pasó lo que tenía que pasar...

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jueves 12 de noviembre de 2009

Del comunismo a la democracia, el caso polaco

Los españoles nos hemos convertido en expertos a la hora de alabar nuestra transición. No es para menos, pues fuimos capaces de pasar de un régimen autoritario a un régimen democrático sin fractura social ni derramamiento de sangre. Políticamente no son relevantes siquiera el caso del GRAPO o de ETA, sino más bien anecdóticos en cuanto a su intento de volcar a España en el abismo utópico de uno o en el aislamiento independentista de la otra. Son ellas dos ejemplos de minorías que turbiamente, y ajenas al deseo del pueblo de paz y libertad, aún colean ocasionalmente, causando mucho dolor y cada vez menos simpatías.

Veinte años después de que nuestro país diera esos tímidos pasos hacia el futuro, en un país de Europa que había sufrido revoluciones, represiones, huelgas y Ley Marcial, se reunían en una mesa los representantes de la ilegal oposición y los gobernantes de ese estado, miembros del único partido legal, el comunista.

La oposición era el sindicato Solidarność (Solidaridad) y el país, Polonia.

Ayer por la tarde tuve el placer de asistir a una charla en European Union House para commemorar el vigésimo aniversario de esa ronda de negociaciones y las primeras elecciones libres desde la II Guerra Mundial. Con una breve introducción del Embajador de Polonia, actuó como moderadora la Dra. Jacqueline Hayden, que escribió su tesis doctoral sobre “El Colapso del Comunismo en Europa: como las erróneas percepciones estratégicas de la ronda de negociaciones produjeron resultados inesperados”. Es autora además de dos libros sobre la transición polaca y viajó al país en los años ochenta como periodista, entrevistando a líderes tanto del Partido Comunista como de Solidaridad.

El, por así decirlo, plato fuerte era la presencia de Zbigniew Bujak, mano derecha del histórico y mundialmente conocido Lech Walesa, el carismático líder de Solidaridad. Zbigniew fue electricista y capataz de Ursus, una de las mayores fábricas de tractores de Polonía a finales de los años setenta y en Septiembre de 1980 se convirtió en la máxima autoridad del sindicato en la zona de Varsovia. Como tal, organizó comités ilegales, incluyendo prensa y radio. Arrestado en 1984 después de haber escapado de la policia secreta durante casis tres años y medio, se convirtió en el último líder de Solidaridad en ser capturado. Poco después fué liberado como parte de una amnistía general y así pudo participar en la mencionada ronda de negociaciones con el gobierno comunista en 1989 y ese mismo año fué elegido como parlamentario. En los años noventa, se inclinó por apoyar a partidos de izquierda y en 1992 ayudó a fundar el partido UP (Unión de Trabajadores) con el que sirvió en el parlamento hasta 1997.

solidaridad
Es dificil reproducir aquí los principales puntos tratados durante algo más de hora y media, pero intentaré por lo menos reflejar el espíritu de lo discutido y si algo no queda muy claro, ruego paciencia por haberlo traducido del inglés al español (previa traducción del polaco por parte de la intérprete allí presente) con mi manifiesta memoria de pez. Además he añadido mi interpretación personal de algunos hechos, así que no es una exposición literal y exhaustiva de lo que se dijo. Mientras fuera suenan las gotas de lluvia y dentro de casa me acompaña el festivo y a la vez melancólico clarinete de un klezmer, alla va:

- En los paises que han sufrido o sufren una dictadura comunista, el Gobierno y el Partido siempre han pretendido ser los únicos representantes “legítimos” de los trabajadores, estando prohibidas otras filiaciones. El primer triunfo del sindicato Solidaridad fue arrebatarle esa careta al Partido Comunista y al Gobierno de Polonia. De repente, los trabajadores se afiliaban en masa a un sindicato prohibido, reprimido y perseguido por quienes decían ser los únicos representantes válidos de los mismos. La deserción de la masa obrera mostraba la verdadera naturaleza del poder.

- El sindicato consiguió aglutinar a un movimiento civil que representaba las tres fuerzas de resistencia frente a la dictadura: los trabajadores, la Iglesia Católica y los intelectuales. Aquellos que construían el país día a día, los que velaban por las almas del pueblo y los que eran capaces de reflexionar sobre las contradicciones intrínsecas del sistema eran los más legitimados para buscar el cambio.

- La situación llegó a ser tan mala para el Gobierno que se acabó promulgando la Ley Marcial y se perdieron ocho años preciosos para una evolución pacífica de la crisis. De los gobernantes civiles se pasó a los Generales.

- Durante ese tiempo, se les dio armas a los cuadros del Partido Comunista, de modo que ahora se unían varias decenas de miles de posibles represores a las fuerzas de la Policía y del Ejército. En caso de que hubiera que repetirse lo ocurrido en Praga veinte años antes o en Budapest treinta años atrás, Moscú tendría sobre el terreno suficiente potencia de fuego local para, una vez más, excusarse ante el mundo diciendo que sólo invadía para apoyar al Gobierno legítimo frente a las fuerzas del caos imperialista.

- Polonia y su política han estado siempre peligrosamente (para los polacos) cerca de la órbita de influencia de Rusia, con los zares, los soviets y la vuelta del águila bicefala. Y aún a día de hoy continúan las ingerencias por parte de Moscú (de donde partieron las tropas que la invadieron en 1939, las que no movieron un dedo mientras al otro lado del río los nazis masacraban a los habitantes de Varsovia en 1944).

- Aunque en 1988 soplaban vientos de reforma en la capital de la URSS, la oposición polaca tenía que tener mucho cuidado a la hora de plantear demandas en la ronda de negociaciones. Los halcones del Kremlin podrían usar el “caso polaco” como ejemplo para desacreditar a Gorbachov y a la vez eliminar cualquier esperanza de democracia tras el Telón de Acero mediante el uso de la fuerza.

- Precisamente el saber que Moscú supervisaba y debía aprobar, por activa o por pasiva, todo lo que se discutía en las negociaciones, y en general todo lo que ocurría en la vida política de Polonia, fue determinante para que, en la transición, no se persiguiera al General Jaruzelsky ni a otros, meros títeres de la voluntad de otros. Si cuarenta años antes en otros países se realizaron “desnazificaciones” de eminentes científicos, políticos, jueces y militares, en Polonia nunca se llevó a cabo una “descomunistación” (menuda palabra me acabo de sacar de la manga).

- Tampoco se planteó el hacer “borrón y cuenta nueva” mandando a casa a policias y militares. El único país en que se ha intentado algo así ha sido Irak y todos vemos lo que ha pasado allí.

- Polonia tiene una historia de levantamientos, guerras e invasiones para resolver conflictos. Por una vez imperó el sentido común y se consiguió recurrir a medios pacíficos para lograr un cambio radical en el equilibrio de poder.

- Mientras en Polonia se celebraban las primeras elecciones libres en casi medio siglo, al otro lado del mundo, en una significada plaza, los carros de combate aplastaban la base misma de aquello de lo que nació el movimiento Solidaridad: la dignidad humana.

- Ojalá el caso de Polonia sirva como ejemplo para otras dictaduras sobre como convertir un paso adelante en un paso hacia la libertad sin rencores

Fueron poco más de noventa minutos, que supieron a poco, con varias e interesantes preguntas aunque quedaron casi en el tintero temas como la influencia de Walesa en el sindicato, los motivos que llevaron a reducirse el peso político del mismo conforme ha pasado el tiempo o porqué en las nuevas democracias los recién elegidos Presidentes o Primeros Ministros llegan al poder con un casi unánime apoyo popular que pocos meses después se conierte en algo marginal.

Interesante para cualquiera que tenga un mínimo de interés por la Historia, eso que pasa a tu alrededor y de lo que formas parte mientras intentas vivir tu vida. Y más interesante aún cuando aparecen voces de sirena que claman por el “Socialismo del Siglo XXI”.

Espero que hayamos aprendido de todos los errores cometidos durante el XX.

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lunes 9 de noviembre de 2009

Wifi y silencio, por favor


Libros, revistas, en algunos casos ordenadores, pero, sobre todo, un silencio sólo roto por ocasionales susurros es lo que se asocia generalmente a una Biblioteca Pública. Pero no en la del ILAC Shopping Centre, en Dublín. Aquí es donde vengo yo, pobre(cito) de mí, a conectarme a Internet, disfrutando el WiFi que es más lento que una patata en el Circuito de Le Mans, cuando no va a pedales.

Hay carteles a la entrada y en las mesas con un descriptivo “Strictly no...(...)” (vamos, nada de comer, beber o hablar por teléfono). De hecho, en un par de ocasiones se les ha llamado la atención a quienes cogian el móvil y respondían a una llamada, aunque algunos orientales son especialistas en cubrirse la boca con la mano y no dejar que transcienda ni un murmullo.

No se puede comer, beber o coger el teléfono, que debería estar apagado. Pero hablar no es ningún problema, desde los empleados a los usuarios. En España el silencio reina en las Bibliotecas pero aquí son los bibliotecarios los que no bajan la voz cuando hablan, predicando con el ejemplo.

He buscado alternativas, que sean gratuitas es de rigueur, y las he encontrado, en forma de sucursales en Kevin Street y en Pearse Street, pero aquí están los dientes del caballo:

a) La mejor velocidad se encuentra en la pequeña Biblioteca de Pearse Street, que es además sede del archivo, en un gran edificio. Hay una decena de ordenadores para el público que se quiera conectar, gratuitamente durante un máximo de 55 minutos, pero, no hay tomas de corriente para el ordenador y sólo hay una mesa apta para cuatro personas o dos sofás de dos plazas cada uno, para sentarse.

b) Después, en cuestiones de velocidad, está la escondida Biblioteca de Kevin Street, que, oh, oh, oh, tampoco tiene enchufes para el público. Ah, ¡esto es una conspiración!

c) Y aquí estoy yo sufriendo, en la Biblioteca Central, espaciosa y situada en el interior del ILAC Shopping Centre, con estupendos enchufes y suficientes novelas para leer mientras las páginas cargan a razón de un Hotmail cada quince minutos, un Gmail cada veinte y un Facebook cuando le biene en gana,

En fin, paciencia y cultura, que son gratis.

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martes 27 de octubre de 2009

Papiroflexia

Dicen que la papiroflexia es la técnica de crear reproducciones de objetos o animales mediante sucesivos e ingeniosos dobleces de papel. Pues ingenioso, efectivamente, ha sido el arquitecto que ha construido mi cueva, porque se oyen perfectamente los pasos, las risas, y la televisión de la chica que vive encima.

Tras quince días albergado en el piso individual de mi amigo Mel (el sonriente oriundo de Alcorcón, Sr. Almarza), durmiendo en un saco de dormir sobre mi edredón doblado (mucha moqueta por toda la casa pero al final el suelo es duro o duro), disfrutando de su Internet y calefacción, y aportando mi maestría a la hora de fregar platos, el pajarraco ha dejado el nido. Después de que se terminara mi contrato a finales de marzo,cuando llevaba ya un mes en Dublín sin encontrar trabajo (¿crisis? ¿qué crisis?), me fuí a España, a pasar allí seis meses (en los que me las arreglé para irme casi dos de ellos al Sur de la India y a Sri Lanka, y más tarde tres semanas me llevó el volver, vía Portugal, de una boda en Cáceres).

Vamos que la excusa original era que Dublín es caro y mejor cambiar de latitud, amén de que Abril o Mayo aquí no tienen nada de especial y el verano, bueno, si quieres verano mejor que vueles a otro destino, para que os voy a decir otra cosa.

Aunque Irlanda ya no es el paraíso laboral que fue a comienzos del siglo XXI, aún tiene su tasa de paro varios puntos por debajo de la de España (maquillada y sin maquillar) y las últimas tres empresas (Google, Microsoft, Barclaycard) de mi currículum me contrataron aquí (hay que remontarse al 2002 para la última vez que yo trabajé en España). Así que, como ese Septiembre en que yo empezaba mi otoño número treinta y dos, el final de Septiembre de este año me veía otra vez en Irlanda, previo inevitable paso por casa de mi asturmadrileño, y, sin embargo autoproclamado sudaca, amigo Guillermo.

La cosa laboral está bastante parada, para que nos vamos a engañar, pero eso no era óbice para quedarme más de dos semanas tensando la cuerda de la paciencia y la generosidad de mi amigo (además de que le venían cuatro personas de visita y tenía que alojarlos). Puestos a ello, después de remirar anuncios y pisos y realizar complejos cálculos económicos (vamos, cuanto voy a cobrar de paro y cuanto necesito para vivir) y geográfico-probabilísticos (si uno trabajara en el sur de la ciudad, puede desplazarse desde el centro o desde el centro-sur, pero si trabajara en el norte, sólo desde el centro), en la mañana del 15 recibí la llamada del agente inmobiliario: los propietarios aceptaban los términos negociados (un descuento en el precio del alquiler, y un periodo de estancia mínimo más favorable) y esa misma tarde me podía mudar al piso que más me había interesado, un semisotano más luminoso de lo que parece.

Uno, salvo necesidad imperiosa, ya no está en condiciones de compartir piso y sus defectos y virtudes son para los amigos y los invitados, así que me he ido a vivir solo, a una zona céntrica, buena y bonita, rodeado de edificios georgianos en los que sólo hay actividad humana de 9 a 5 (o 6, dependiendo de horas extras, proyectos y prioridades).

Estoy a dos minutos de uno de los accesos a St. Stephen´s Green, el principal pulmón verde del centro de la ciudad y atajo deseado para llegar al bullicio de Grafton Street, arteria comercial y peatonal. A cinco minutos tengo también la monumental sede del Gobierno, el Museo (Kildare St.), la Biblioteca, la Galería y la Sala de Conciertos nacionales, y otro parque más, por si fuera poco, donde una estatua de Oscar Wilde languidece viendo el tráfico y la casa donde vivió durante casi un cuarto de siglo, en un tiempo en que los gays no ondeaban banderas subidos a carrozas.

En dirección contraria, el Canal (así como sonaría en español, y no “Channel”), flanqueado por otoñales árboles, poblado de cisnes y patos, y con preservadas esclusas de los tiempos en que el río era también fluvial carretera entre la costa y el interior del condado.

Desde el Jueves de la semana pasada y casi cada día laborable, me tocó venir aquí cargado hasta casi reventar. El bueno de Mel lleva acogiendo la mayor parte de mi mundanidad desde Abril, y ya iba siendo hora de dejarle hueco en el armario, aunque no tenga nada con que llenarlo. Aún me esperan, calculo, otro par de viajes hasta que no quede rastro en su piso, y otro viaje a las afueras donde hay una maleta, una caja y una bolsa de cachivaches (gracias, Carol). Y otro, por lo menos, a Smithfield, cada vez menos oeste que centro-oeste, a por “otro par de cajas” (gracias, Sandra).

¿Verdad que sería estupendo alquilar un coche y hacerlo todo en un sólo día para quitárselo de enmedio? Sí, pero tres personas con tres rutinas distintas no lo hacen fácil, que naturalmente he de ser yo el que me acople a las suyas, y no al revés. Y mi maleta grande, y única, la que tiene ruedas, no la recupero hasta mañana..

Y puede que no sea mi único traslado de cajas a corto plazo. He negociado que el alquiler, en vez de ser de un año, sea sólo hasta el 31 de Enero (renovable) por aquello de que mis circunstancias pueden, deben, cambiar y yo me podría mudar a un sitio más cercano a mi (aún ignoto) trabajo, o al medio de transporte (LUAS, DART, autobús, bicicleta o a pie) hasta el mismo.

¿Alguien me echa una mano para la siguiente mudanza?

(Nota: Desde que se ha dado cuenta de que el piso de abajo está ya ocupado, mi vecina ha bajado el volumen de la televisión y ya no pasa el aspirador a las once de la noche, todo hay que decirlo – y agradecerlo)´

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jueves 22 de octubre de 2009

La importancia de la "n"

Una campaña de marketing, 300.000 euros

Un envío masivo de emails, 6.000 euros

Olvidarse de una letra, no tiene precio



(me lo he encontrado esta mañana en mi correo)

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sábado 3 de octubre de 2009

LisbON que no OFF

Ayer los irlandeses votaron, no precisamente en masa, pero sí en número suficiente (un 60% del electorado) como para hacerlo válido, su segundo referéndum sobre el Tratado de Lisboa. Si en otros países, como, por ejemplo, España, es el Gobierno quien decide estas cosas, aquí en el 2008 se optó por un referéndum (cosa positiva) y una correspondiente campaña de generalizaciones, estereotipos y exageraciones (cosa negativa, pero suele ser lo normal).

Mientras los muy dignos y encumbrados partidarios del "Sí" no estaban muy seguros de que era lo que apoyaban, y algunos admitían que no se habían leido el texto del tratado (cosa, por otra parte, comprensible cuando se trata del común de los votantes), los partidarios del "No" hablaban de una Europa remedo del Gran Hermano (de Orwell, no de la Milá) que iba a mandar a los jóvenes a un servicio militar obligatorio para combatir las guerras del capitalismo (que, por otro lado, les iba a freir a impuestos).

En aquella primera ocasión, el "No" inclinó la balanza por los pelos. Eso fué muy mal recibido, en formas y modos, en las cancillerías europeas, con aspavientos y menciones a una amenaza a Europa, etc. Es casi de libro de texto, pero si unas elecciones no salen bien pues las repites y entonces el resultado, con el recuento hecho hoy, es...



Informó su corresponsal preferido desde el sofá de un amigo en la capital irlandesa :)

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