jueves, 15 de enero de 2009

Truly. Madly. Deeply.

Para descubrir su belleza, a veces uno tiene que mirar la ciudad en la que vive con ojos de extranjero, como cuando te llega una visita a la que tienes que pasear por sus rincones, los que aparecen en las guías y los lugares secretos.

Entonces te das cuenta de que el Dublín que tú conoces es incluso más bonito que el que te imaginas. Y es que pese al frío, la lluvia, los precios, las comunicaciones y las diferencias culturales, esta pequeña capital es muy recomendable como visita y como lugar de residencia.

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(me pregunto en que fechas grabaron las imágenes...¡aparece tanto sol!)

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