martes, 6 de enero de 2009

Ciao, bacalao

Después de una semana llena de domingos, en la que uno no sabe en que cine meterse para huír del frío y de los nuevos años, voy nadando casi por la mitad de una semana llena de lunes. El trasnochar se paga, cada vez más. Los días que acababan con el canto de los gallos ya van dejando huella en el organismo y, al contrario que hace un lustro, son varios los tachones en el calendario que hacen falta para que humores y neuronas quieran dormir a horas decentes.

Ayer de noche, en que salían corriendo de Oriente tres indocumentados que eran ansiosamente esperados por niños de todo el mundo, se plantaba la semilla de la felicidad que iba a florecer esta mañana.

Menos mal que se acabaron los "Felices fiestas" y "Feliz Navidad". Las despido con unas fotos viajeras, de motivos y colores al uso. Que las disfruten con alegría y los cánticos de mi tierra. Leches, se me ha escapado.
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