sábado, 15 de noviembre de 2008

El juego de las sillas

En la histeria reciente de España, esa nación de países que de repente resulta ser un invento surgido de la nada en la época “post-1975”, hay varias fotos a las que se ha elevado al altar mediático de la transcendentalidad.

De un señor con bigote que nunca se avergonzó de su apellido, queda un acento chicano con el jefe del mundo libre mundial, un aprecio íntimo a la lengua de Plá, una sonriente foto con dos amigos muy importantes en una isla atlántica, (para sonrojo materno) los pies encima de una mesa extranjera y en un mismo mes de marzo, una cara de incrédulo dolor y otra de imprevisible derrota.

De un señor sin bigote que se avergüenza de su apellido, nos están quedando ya varios retratos memorables. Y los que aún nos faltan por ver. El público desprecio a la bandera de un país amigo y aliado, una retirada de tropas legítima pero apresurada, una llamada a la deserción multilateral, un accidente en una terminal aeroportuaria, la desinteresada amistad económica con dictadores bananeros, el aprecio por la negación de una crisis y el antipatriotismo de los ppájaros de mal agüero, la soledad del líder mundial...

Hoy el Presidente Rodríguez ha culminado su último (por el momento) retrato nacional, consiguiendo, por fin, sentarse en esa silla por la que no se lloró, pataleó ni “mendicó” (Pepiño Blanco dixit).

sarkozy y zapatero

Si la presencia de una economía como la española, con sus macrocifras y sus microverdades, en esa cumbre era cuasi legítima, no se debe olvidar que estaremos allí por obra y gracia de Sarkozy (ese que, según nuestro “Presi”, nos tiene envidia), de Bush (ese que le rehuye) o de Lula (que ha evolucionado de ser partidario de soluciones radicales que se probaron catastróficas a optar por el pragmatismo de la realidad).

No estaremos allí, tal vez con los codos en la mesa, gracias a Evo Morales (títere del vecino bolivariano), Hugo Chávez (que amenaza con sacar los tanques a la calle en aquellas circunscripciones en que la democracia no le favorezca) o los hermanos Castro (a los que el Presidente Rodriguez mima con millones de euros y levantamiento de sanciones mientras ignora a los torturados y encarcelados presos políticos de la paupérrima isla caribeña).

Ya tiene usted una plaza asegurada, señor Presidente, para representar a todos los españoles en la cumbre G-20 (+1). Ahora está por ver lo que el adalid de las Alianzas Contra Natura hará cuando se levante de esa silla y empuñe el micrófono*.

Que Obama nos pille confesados.


* en PDF, aquí

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