viernes, 14 de noviembre de 2008

Dos vidas y dos divorcios

Como esta mañana no ha llovido (este comienzo de invierno aquí ha pasado del tradicional “lluvioso y frío” a “algo frío”), me he permitido el pequeño lujo de leer el gratuito Metro mientras paseo en dirección al trabajo, cosa bastante más engorrosa si caen chuzos de punta. Una de las noticias curiosas que contenía, y que luego he vuelto a leer en El Mundo, hace referencia a como el mundo virtual afecta al mundo real, provocando un divorcio.

Dos, en realidad. Uno en el mundo de verdad y otro en el de Second Life. Para quien no lo sepa, Second Life es un mundo virtual que existe sólo en los servidores de Internet y al que cualquier persona puede acceder y crearse un alter ego (un “avatar”). Hay salas de juego, bancos, empresas, edificios de oficinas, bares, viviendas, periódicos, e incluso una moneda propia para comprar objetos. Muchos habrán oído hablar de SL porque el personaje de Llamazares hizo un mitin en él o porque quemó una foto de la Familia Real, una incendiaria costumbre que se extiende como la pólvora.

En el 2003, Amy Tailor (de 28 años) conoció on line a David Pollard (de 40 años) y a los pocos meses se fue a vivir con él a su piso de Cornwall (Reino Unido). Después de 2 años y muchas horas en Second Life, se casaron en ambos mundos, aunque ya entonces ella sospechaba que él no era trigo limpio. En Febrero de 2007, ella pilló al avatar de su marido (que responde al nombre de Dave Barmy) con una prostituta en SL.

boda virtualLa boda virtual

Después de eso, ella (o, mejor dicho, su avatar, Laura Skye) contrató un detective privado virtual para que investigara su adulterio on line. Aunque su marido se disculpó y le pidió perdón, ella se quedó con la mosca detrás de la oreja. Y en Abril volvió a pillarle con otro femenino avatar, una tal Modesty McDonnell. Esta vez no hay perdón, sino solicitud de divorcio, en ambos mundos.

triangulo amorosoEl triángulo amoroso: la esposa, el marido y la tercera en discordia

La pena no le debe haber durado mucho a Amy, porque ahora tiene un nuevo novio, al que ha conocido en el mundo online de World of Warcraft (WoW).

Al menos Amy no ha intentado matar a su marido virtual, después del divorcio (el virtual y el real).

Desde luego, hay gente que no parece estar contenta con su vida y, en lugar de cambiarla, deciden crearse un “yo” nuevo, idealizado, en Internet. Pero la Inteligencia Artificial y los bits no sustituyen lo que somos en realidad, sólo lo enmascaran. Temporalmente.

pareja en el mundo realLa virtual pareja en el mundo real, antes del divorcio


La noticia, en Metro (UK) y en El Mundo

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