sábado, 26 de abril de 2008

“Porque es lo mejor para ti, tontorrón”

Mis dos portátiles tienen Windows originales. No, en serio que no son copias piratas bajadas de Internet. Ambos tienen su pegatina con su número de serie único. Como he pagado por ello me creo con derecho a que estén, por compararlos con un coche, bien atendidos por el concesionario.

El caso es que tengo la manía de mantener mi Sistema Operativo actualizado, no sea que se me resfríe el ordenador por uno de esos virus, que los cambios de tiempo en la primavera no son muy sanos. Por aquello de la confianza, tengo activadas las actualizaciones automáticas, de manera que me desentiendo de hacerlo yo mismo. Por aquello de la desconfianza, tengo por costumbre visitar con regularidad la página que Microsoft tiene para las actualizaciones, Windows Update. Y el problema está en que mi navegador no es Internet Explorer sino
el más seguro, más fiable, más robusto y más inteligente, Firefox, y eso no le gusta a Microsoft.

¿Cómo me castiga? Pues me obliga a dar un rodeo para llegar a donde yo quería, y, de paso, me sugiere que instale un (otro) producto de Redmond.

Si no tengo Internet Explorer 5 (¿queda gente así por el mundo?) o superior, pues a bajarse la versión 7 de un navegador que tiene más agujeros que un colador. Ah, pero si yo soy de esos rebeldes o inconscientes que circula por las autopistas de la información con un navegador que no es de Microsoft, me envía al Centro de Descargas y allí me quiere utilizar de conejillo de indias y es cuando me sugiere que entre en la beta y me baje Silverlight, su
apuesta para quitarle cuota de mercado a Adobe.

Si yo me compro un coche en la Renault y, digamos, no lo financio con ellos ¿afecta eso a las revisiones del taller y a la garantía del vehículo? Parece que la empresa de Steve Ballmer piensa que sí.

windos en el coche

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