miércoles, 23 de abril de 2008

Periodismo ¿independiente?

Cuando me llegó la noticia tuve que repasar mi calendario. Pero no, el Día de los Inocentes aún quedaba lejos y ya habían pasado sus versiones anglosajona (“April´s Fools”) y francesa (poisson d'avril) O sea, que no era una broma de mal gusto.

Parece ser que los reporteros cubanos han propuesto a Fidel Castro para el Premio Nacional de Periodismo José Martí, el máximo galardón que concede la prensa de la isla, por la calidad de su ejercicio periodístico.

La noticia, que, insisto, no es ninguna broma, tiene la paradoja de presentar en la misma sentencia, y sin ánimo de que se opongan sino de convertirlos en sinónimos, a la palabra “periodista” y al apellido “Castro”.

Uno se pregunta a bote pronto quienes son esos “periodistas” (que no están ni perseguidos ni silenciados ni condenados al exilio) que lanzan la propuesta, todos ellos muy sumisos, muy obedientes y muy ciegos ante la realidad, denunciada repetidas veces por organizaciones internacionales, sobre la ausencia de libertad de expresión en la isla caribeña. La organización independiente Reporteros Sin Fronteras cifra en 23 los periodistas, con nombres y apellidos, que permanecen encarcelados en las prisiones cubanas (junto a 300 presos de conciencia), sometidos además a vejaciones, malos tratos y torturas.

Fidel Castro ha sido, y lo sigue siendo desde la sombra, un auténtico depredador de los Derechos Humanos de su propio pueblo, como la Junta Militar de Birmania, o los Gobiernos de China, Siria, Irán o Corea del Norte. Una trayectoria que comenzó en 1959 con aires de libertador frente a la derrotada dictadura de Batista, y que muy pronto le llevó a convertirse en tirano él mismo, con la complicidad y envidia de la izquierda europea a la que le falta prisa por irse de vacaciones, a cuerpo de rey, a Cuba. Allí se ha ido incluso un concejal homosexual del PSOE, con su pareja tras su recién adquirida condición de “matrimonio”, para disfrutar de una libertad que los homosexuales cubanos no tienen. Allí se han ido los dirigentes de las Juventudes Socialistas, no para dar opiniones sobre la transición de una dictadura a una democracia, sino para gozar de los mimos y cuidados, supongo que con jineteras incluidas, de los altos cargos del régimen de la intolerancia.

Y a ninguno de ellos le parece, además, el cúmulo de la hipocresía y el nepotismo que un dictador comunista le ceda las riendas del poder totalitario a su propio hermano. Así es la izquierda moderna.

Como a mí, humildemente, escribir de lo que me apetece en cuatro blogs no me convierte en escritor, dudo que al tirano y asesino Castro, porque los periódicos que él mantiene abiertos le publiquen sus irreflexiones, se le pueda considerar periodista.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La situación de los cubanos es precaria y carecen de los bienes de primera necesidad: jabón, hilo....Pero los turistas son para ellos una bendición. Les permite obtener algún producto tan insignificante para nosotros pero de mucho valor para ellos. Estuve poco tiempo en Cuba, el tiempo de 2 escalas. Pero comprendí que si no tienen "pesos convertibles" no tienen acceso a comprar leche en polvo para los niños. El sueldo medio es de unos 20 dolares mensuales, el precio de un kgde leche en polvo a finales del 2004 era de 7$ o 7pesos conv.yo compré 3kg para 3 jóvenes mamás en La Habana, a parte de repartir jabón, champú y propinas, regalar mochilas y camisetas. Enfin, poca cosa en resumidas cuentas pero un alibio para ellos. Anna

avistu dijo...

Hola Anna,

Y, pese al orgullo natural de cualquier pueblo, bien que lo agradecen.

Uno de los problemas de Cuba es que la izquierda europa en particular ha logrado que identifiquemos al pais con el dictador que es, para ellos, un nuevo Che (por cierto, un asesino y un pesimo gestor - llevo el Banco de Cuba casi a la ruina)y todo lo que atañe a la isla es intocable.

Esos imbeciles hipocritas hablan del pueblo cubano como si, los pobres, no fueran tan admiradores de Castro como lo eran de Franco las multitudes en la Plaza de Oriente.

Identifican al hombre con el pueblo, un error tan costoso como identificar al pueblo con el hombre.

Un saludo,

Jose