No son 40, listillos, que os ponéis a dar por sentado de que va el post incluso antes de leer la primera frase, ¡ja!.
Por ponerme al día desde mi último y negro texto os resumo a grandes rasgos (¿son esas cuatro palabras seguidas una redundancia?) por dónde andan los papeles, las historias e, incluso este avilesino:
4 países son por los que pasaré en 10 días. Desde el lunes 6 de abril, que despegué de Irlanda (país número 1) y aterricé en Bélgica (país número 2) donde me quedé hasta el viernes 10, en que me subí a un tren en Bruselas que esa noche me dejó en Frankfurt – Flughafen (Alemania, país número 3) donde llevo ya unos días, aunque el miércoles 15 despego de Frankfurt – Hahn con destino Madrid (hete aquí que llegamos al país número 4).
Unos días después, el domingo 18 o el lunes 19, aún no lo tengo decidido, la internacional pero no por ello menos entrañablemente asturiana y comprada ALSA me dejará en Avilés, por donde amigos, conocidos y vecinos me verán pasear (y por Gijón y Oviedo) hasta entrado mayo. Las celebraciones del Día del Trabajo (¿o era del trabajador?) me verán a mí desempleado, pero a mal tiempo, buena cara.
Y por seguir ese consejo, y por necesidad, y por afición, y porque los bolsos y los zapatos no me llaman la atención, he realizado la primera de tres compras que me van a alegrar mi (espero que corto) periodo sin cotizarle a la Seguridad Social (española, irlandesa o suiza, me es “inverosímil”).
Dado que había pasado de un total de tres portátiles a...cero (dos de ellos robados, uno más devuelto a la empresa al terminar el contrato), mi vida tenía un vacío que no podían llenar ni las puñaladas verbales de Manu, las lascivas insinuaciones de Mel o mi bien amada bodega, hasta que se escondió en una precintada caja de cartón que guarda Sandra porque ni de coña se queda en casa de Mel (“la sede”). Pero Internet, esa maravillosa mezcla de Biblioteca de Alejandría y kiosko de barrio periférico, tiene todas las respuestas así que, después de mucho comparar y la creación de su correspondiente hoja de Excel para dejar por escrito las características (“naces Virgo, mueres Virgo”), fueron los amigos de Laptopsdirect, la pujante industria informática china (ex-USA) y mi querido banco y su nada amigable (porque no se correspondía con el que aparecía online) tasa de cambio “decadente Libra Esterlina versus pujante Euro” los que se llevaron el gato al agua.
Así que, aunque suba el texto en un Toshiba alemán (con teclado QWERTZ en lugar de QWERTY y un puñado de impronunciables símbolos en algunas teclas) porque la conexión de Alice viene asociada a un software, en realidad lo he escrito desde mi casi flamante netbook Lenovo S10e ideapad, mientras veo como se pone el sol desde una terraza en Kassel.
Paso a paso, euro a euro, alegría (pequeña) a alegría (pequeña), volvemos al camino de la anormalidad, las incógnitas y las decisiones. O sea, a vivir.
Que son dos días.
Por ponerme al día desde mi último y negro texto os resumo a grandes rasgos (¿son esas cuatro palabras seguidas una redundancia?) por dónde andan los papeles, las historias e, incluso este avilesino:
4 países son por los que pasaré en 10 días. Desde el lunes 6 de abril, que despegué de Irlanda (país número 1) y aterricé en Bélgica (país número 2) donde me quedé hasta el viernes 10, en que me subí a un tren en Bruselas que esa noche me dejó en Frankfurt – Flughafen (Alemania, país número 3) donde llevo ya unos días, aunque el miércoles 15 despego de Frankfurt – Hahn con destino Madrid (hete aquí que llegamos al país número 4).
Unos días después, el domingo 18 o el lunes 19, aún no lo tengo decidido, la internacional pero no por ello menos entrañablemente asturiana y comprada ALSA me dejará en Avilés, por donde amigos, conocidos y vecinos me verán pasear (y por Gijón y Oviedo) hasta entrado mayo. Las celebraciones del Día del Trabajo (¿o era del trabajador?) me verán a mí desempleado, pero a mal tiempo, buena cara.
Y por seguir ese consejo, y por necesidad, y por afición, y porque los bolsos y los zapatos no me llaman la atención, he realizado la primera de tres compras que me van a alegrar mi (espero que corto) periodo sin cotizarle a la Seguridad Social (española, irlandesa o suiza, me es “inverosímil”).
Dado que había pasado de un total de tres portátiles a...cero (dos de ellos robados, uno más devuelto a la empresa al terminar el contrato), mi vida tenía un vacío que no podían llenar ni las puñaladas verbales de Manu, las lascivas insinuaciones de Mel o mi bien amada bodega, hasta que se escondió en una precintada caja de cartón que guarda Sandra porque ni de coña se queda en casa de Mel (“la sede”). Pero Internet, esa maravillosa mezcla de Biblioteca de Alejandría y kiosko de barrio periférico, tiene todas las respuestas así que, después de mucho comparar y la creación de su correspondiente hoja de Excel para dejar por escrito las características (“naces Virgo, mueres Virgo”), fueron los amigos de Laptopsdirect, la pujante industria informática china (ex-USA) y mi querido banco y su nada amigable (porque no se correspondía con el que aparecía online) tasa de cambio “decadente Libra Esterlina versus pujante Euro” los que se llevaron el gato al agua.
Así que, aunque suba el texto en un Toshiba alemán (con teclado QWERTZ en lugar de QWERTY y un puñado de impronunciables símbolos en algunas teclas) porque la conexión de Alice viene asociada a un software, en realidad lo he escrito desde mi casi flamante netbook Lenovo S10e ideapad, mientras veo como se pone el sol desde una terraza en Kassel.
Paso a paso, euro a euro, alegría (pequeña) a alegría (pequeña), volvemos al camino de la anormalidad, las incógnitas y las decisiones. O sea, a vivir.
Que son dos días.











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