lunes, 6 de abril de 2009

De maletas y aerolíneas

Si volabas a Brest o Liverpool, no hay problema, pero si tu destino era Bolonia o Charleroi, allí estaban ellas y su control aleatorio del equipaje para recordarte que sólo se permite subir a bordo una bolsa o mochila y de las dimensiones aceptadas por la aerolínea.

Esta mañana, sin apenas pegar ojo porque precavidamente sólo acabé de preparar mi mochila pasada una hora de la medianoche, salía de casa de Mel a las cinco y cuarto, una hora en que hasta los perros duermen. En la parada del Aircoach, el único servicio de autobús que a esas horas lleva al aeropuerto, no pasaron más de tres minutos sin que se me acercara un taxista y me ofreciera llevarme por la misma tarifa (siete euros) así que compartí el vehículo con una pareja que volaba a Milán. Por supuesto, llegué a una hora a la que la puerta de embarque de mi vuelo ni siquiera aparecía en las pantallas de información. Para cunado lo hizo, la tremenda cola previa a los controles de seguridad apenas había disminuido pero aún así me sobraba el tiempo, incluso pude comprobar que mi mochila no sobrepasaba los estrictos diez kilos de Ryanair...después de meterme en los bolsillos el cargador del móvil, los cables de corriente del portátil, y todos los líquidos y geles, en su correspondiente bolsita transparente.

Pero con el portátil y su funda subía a los 11.25 kilos, superaba las dimensiones máximas y multiplicaba por dos el número de piezas permitidas a bordo. La solución fue meter el Lenovo S10e en una bolsa ligera, y colgármela a la espalda, por debajo de la cazadora.

Cuando llegué a la puerta de embarque D61, una hora antes de la salida anunciada del vuelo a Bruselas, los pasajeros que se iban a Bolonia, aún no habían empezado a subir al avión, así que el mío ni siquiera había aterrizado aún. Ríete tú de la publicidad de la aerolínea sobre su estupenda puntualidad. Un amigo mío, nativo uruguayo, dice que la hora anunciada para denegar el embarque es en realidad la hora a la que llega el avión. Y hasta ahora no se ha equivocado.

Lo que me preocupó en realidad fue ver como dos empleadas polacas de Ryanair hacían comprobar las dimensiones de las maletas a los pasajeros, y los italianos no iban precisamente ligeros de equipaje, así que a muchos les tocó reorganizar y redistribuir en sus bolsillos el contenido de las mismas. Yo esperaba que mi nuevo look como jorobado de Notre Dame no llamara mucho la atención. Cuando a las ocho, hora oficial de despegue, empezábamos a embarcar, me puse en los últimos puestos de la fila y preparé mi mejor cara de “viajero aburrido, somnoliento y tolerante con la veintena de guajes que me precedían luciendo gafas espaciales, a juego con sus azules sudaderas del E.S.A Space Camp, 6th - 10th april”.

Debí dar el pego porque subí a bordo sin problema.

Por cierto, si hasta ayer me pasaba el día tosiendo, desde esta mañana además estornudo. No pinta nada bien el plan original de pasarme cuatro días culturales, degustando cervezas belgas.

3 comentarios:

Lethe dijo...

ACUERDATE DE MIS CERVEZAS!!!!!!!

avistu dijo...

Te las compras en El Corte Inglés!!!!!!

(es que no facturo equipaje en Frankfurt, voy sólo con la mochila que sube a la cabina)

Lethe dijo...

PUES ES IGUAL, LAS RTTRAES AL YOMBO, QUIERO 3 CAJAS DE CERVEZAS VARIADAS!!!!!!!!!!!!!!.

Que tengas buen viaje.