martes, 23 de diciembre de 2008

Silencio administrativo

Volver a casa es como retroceder en el tiempo. Me espera una habitación saturada de recuerdos personales acumulados durante las décadas de una rápida infancia, inevitablemente turbulenta adolescencia y presunta madurez. Incluso el piso, con las naturales mejoras para paliar los efectos de la edad y el sometimiento a los vaivenes de la moda en lo que a decoración de interiores se refiere, exuda el mismo aire familiar de toda una vida de protección de sus habitantes.

Y, como no podía ser menos, no hay Internet en casa, así que se notará en forma de silencios en el blog (como se debería notar cuando estoy de trabajo hasta más allá de las orejas).

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