Desde Mongolia y Birmania, también Tailandia y Australia, pero no va a ser desde Irlanda. Pues sí, lamento romper la tradición de enviar postales a mis amigos desde desiertos, junglas o tierras infestadas de orcos, pero me temo que las Navidades del 2008 van a ser distintas a ese respecto.
Mi memoria lleva flaqueando desde, ejem, tiempo atrás y no le ayuda a mejorar el que los números de teléfono los grabemos en el móvil y las direcciones de correo electrónico en nuestra propia cuenta. Las direcciones físicas, esas que tienen el nombre de una calle y la altura de un piso, quedan para bancos, seguros y El Corte Inglés.
Siguiendo al pie de la letra el significado de la era digital, escribí en un papelito las direcciones de mis amigos y me lo acabé llevando de viaje. Cuando en Enero volví a Europa, la hoja se vino conmigo…y se quedó en Avilés.
Volviendo a casa la mañana del 20 de Diciembre, no iba a ponerme la camisa de mangas verdes y apurarme a enviar postales que amanecerían en 2009, así que es oficial: este año no envío postales para felicitar la Navidad.
Lo cual para nada quiere decir que no os desee lo mejor y, a ser posible, con agradable sorpresa en el sorteo del Niño.
Y si no toca, que nos pille pobres pero felices y sanos. Por muchos años.
Mi memoria lleva flaqueando desde, ejem, tiempo atrás y no le ayuda a mejorar el que los números de teléfono los grabemos en el móvil y las direcciones de correo electrónico en nuestra propia cuenta. Las direcciones físicas, esas que tienen el nombre de una calle y la altura de un piso, quedan para bancos, seguros y El Corte Inglés.
Siguiendo al pie de la letra el significado de la era digital, escribí en un papelito las direcciones de mis amigos y me lo acabé llevando de viaje. Cuando en Enero volví a Europa, la hoja se vino conmigo…y se quedó en Avilés.
Volviendo a casa la mañana del 20 de Diciembre, no iba a ponerme la camisa de mangas verdes y apurarme a enviar postales que amanecerían en 2009, así que es oficial: este año no envío postales para felicitar la Navidad.
Lo cual para nada quiere decir que no os desee lo mejor y, a ser posible, con agradable sorpresa en el sorteo del Niño.
Y si no toca, que nos pille pobres pero felices y sanos. Por muchos años.











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