lunes, 24 de marzo de 2008

Para los lectores no humanos

A mí me encanta navegar por Internet, lo admito, aunque a veces me caen collejas verbales por pasar demasiado tiempo delante del ordenador. Pero es que este invento te ofrece tanta información, que yo devoro, que hacen falta bastante más de tres o cuatro horas para que deje de ocurrírseme qué consultar, qué leer o sobre qué escribir en este blog (también para éste y éste).

Una de las cosas que siempre compruebo en los blogs ajenos son los widgets (aplicaciones y utilidades que os encontráis en la columna de la derecha) que la gente ha añadido a sus rincones en el ciberespacio. Los que me llaman la atención, son incorporados aquí, al espacio donde pululan mis papeles. Así, una desconocida trajo la música a mis histerias, una vieja conocida me enseñó de donde vienen mis visitas y quien anda curioseando mis papeles, y otra amiga me descubrió que en Internet, algunos derechos están reservados (pero sólo algunos) y, sin quererlo ella, que los humanos no son los únicos que saben leer, que estamos dominados por las máquinas o que, y esto lo había confirmado hace tiempo ya, se pueden escribir instrucciones absolutamente ilegibles (por fondo o forma) para estos habladores mamíferos bípedos. Y que lo pueden hacer otros seres humanos.

Internet es el único refugio triunfante de la anarquía. Las leyes que hemos desarrollado para protegernos en el mundo real tienen un impacto mínimo en esta jungla de bits y datos. Y esto es especialmente cierto por lo que respecta al copyright y los Derechos de Autor (tan traídos y llevados por esa pseudomafia que es la SGAE). Entre los dos extremos que son un “Todos los Derechos Reservados” (copyright completo) y “Ningún Derecho Reservado” (dominio público), aparece Creative Commons y sus licencias que ayudan a mantener la autoría de un trabajo (por ejemplo, fotos y textos que uno publica en Internet) mientras se invita a un cierto uso del mismo: una especie de “algunos derechos reservados” o copyright parcial.

CC es una organización estadounidense sin ánimo de lucro funda
da en 2001 y que en sus primeros años de vida estaba alojada, y recibió un generoso apoyo, en la Escuela de Leyes de Stanford y el Centro para Internet & Sociedad. La idea subyacente en este proyecto es que alguna gente puede no querer ejercer todos los derechos que las leyes de propiedad intelectual les ofrecen. Por distintas razones, está claro que muchos ciudadanos de Internet quieren compartir su trabajo – y la potestad de reusarlo, modificarlo y distribuirlo – con otras personas en terminos bastante generosos. CC intenta ayudar a los que desean expresarse así, ofreciendo distintos tipos de licencia en su página web sin costo alguno.

¿Qué tiene que ver todo esto con los animales, humanos aparte, o máquinas inteligentes? Pues que al hacer click sobre el gif en la página de mi amiga, que avisa de que esta obra está bajo una licencia de Creative Commons, me encontré con esto bajo la descripción de la licencia:

creative commons
¿Alguno de vosotros se lee la información que aparece al pie de una página? Yo a veces lo hago (no siempre, ojo, depende del resto del contenido de la misma) y así fue como lo descubrí.

Yo, que he puesto en mi blog el mismo tipo de licencia sobre sus contenidos (no se permite el uso comercial, no se permite modificarlos, se permite su uso si se referencia la fuente y se vincula a su origen) no tengo ese texto, sino que el mío es:

creative commons
La explicación es que ella tiene la versión 2.5, en la que las máquinas de Skynet gobernaban el planeta, y yo la 3.0 en la que las asimovianas 3 Leyes de la Robótica nos protegen.

Pero no bajeis la guardia, porque la versión en inglés dice:

creative commons
Avisados quedais.


(Nota para los que en algún momento usaron la barra lateral para desplazarse al final del post sin aguantar el resto de la perorata: las licencias de Creative Commons se presentan en tres versiones, los derechos – código legible por humanos, básicamente un resumen en lenguaje corriente -, el código legal – código legible por abogados, la auténtica licencia, un documento que se puede usar en un juicio -, y metadatos – código legible por máquinas y que permite que una página web/blog sea descubierta en los buscadores.)

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