lunes, 31 de marzo de 2008

El silencio de los cobardes y su inmoralidad

El martes 18.03.08 fue decapitado el joven árabe de 23 años de edad Abdulrajman Mohamed Saleh en su país natal Arabia Saudita por el delito de apostasía del Islam y conversión al cristianismo, delito que es sancionado con la pena de muerte. Hace unos dos meses fue detenido por la policía de Arabia Saudita y fue sometido a un juicio sumario, en el que aplicó la Sunna, la “santa” ley del Corán.

Su padre tuáreg había sido técnico petrolero, oriundo de Malí. Con su esposa tuvo 11 hijos, entre los que se encontraba Abdulrajman. Uno de sus diez hermanos se convirtió al cristianismo en el extranjero, y reside en un país extranjero que la prensa cristiana no menciona por motivos de seguridad, pues los fieles más fervientes del Islam lo buscan para decapitar en nombre del Islam y Alá ya que está colaborando estrechamente con misioneros protestantes.

Pero Abdulrajman —nacido el 7 de febrero de 1985, con documento de identidad saudita Nº AB 6.650.340— no corrió igual suerte que su hermano sus últimos días los pasó detenido en la cárcel Riad Alhaier, del barrio Sharaia, de la Meca.

Un familiar suyo recibió la noticia de forma inesperada: una llamada de las autoridades locales informándole de la detención de Abdulrajman, que permanecía incomunicado, y que habría de ser ejecutado de forma inminente. Y desgraciadamente así sucedió, exactamente el 18 de marzo de 2008 la “justicia de Alá” y aplicando el Corán se ejecutó la sentencia de muerte.

Arabia Saudita es el abanderado del Islam sunnita, sus reyes son considerados los custodios de la Meca y de la pureza del Islam.

Si en un país católico un católico hiciere apostasía, abandonara la Iglesia Católica y renegara del Papa y de la doctrina católica y se convirtiera al Islam, o a cualquier otra religión, y la “justicia” lo condenase a muerte, se consideraría, y con toda razón, que es un acto de barbarie, maldad, totalitarismo, brutalidad, iniquidad y se la relacionaría con su pasado de crueldad, sus actos de fe, de sus juicios inquisitoriales, de sus torturas y sus crímenes de antaño.

Pero la Iglesia Católica hace tiempo pasó esta etapa. Ha pedido perdón y ha
reconocido su perverso pasado y su odio cainita contra sus víctimas, principalmente el pueblo judío.

Hoy como siempre el Islam mantiene en vigor el Yihad, la barbarie, maldad, totalitarismo, brutalidad, iniquidad, irracionalidad, depravación y crueldad, pero paradójicamente los sectores que se declaran ateos y agnósticos no se atreven a alzar la voz para condenar a los fieles más fervientes y los creyentes más devotos del Islam, ni se atreven a exigir a las masas musulmanas que condenen las atrocidades que los yihadistas cometen contra los no-musulmanes y que critiquen y se distancien de las declaraciones y acciones de los líderes del Islam, y de los dirigentes de Arabia Saudita y de Irán.

La izquierda en general siente atracción y fascinación por la barbarie islámic
a, porque considera que es la única capaz de enfrentarse contra los EEUU, el gran Satán del Islam y a la vez el responsable de la caída del “comunismo redentor de la humanidad”.

Los herederos de Stalin, los nostálgicos del Gulag siempre han justificado los medios por el “fin sublime del socialismo”.

Hoy el socialismo “científico y dialéctico es incapaz de arrastrar a nadie hasta el delirio.

El “Faro del Socialismo en la noche de la oscuridad de la Humanidad” no ilumi
na a ningún místico revolucionario y ya no quedan iluminados que se creen que “el Socialismo” y el “comunismo” son las etapas superiores de la Humanidad y el fin de la dialéctica.

Los actuales místicos creen que el Islam es el futuro de la Humanidad, y la izquierda cínica y cobarde es ciega y sorda ante la brutalidad, crueldad e iniquidad del totalitarismo y terrorismo islámico.

La prensa en general, y la izquierdista en particular han ignorado completamente esta noticia, en general por miedo y en particular por desprecio a un árabe, un árabe que se ha convertido al cristianismo, ¿quién le manda a Abdulrajman Mohamed Saleh convertirse al cristianismo?


La izquierda odia la libertad en la misma medida en que es condescendiente con el totalitarismo y el islamismo

Pasarán los años, las décadas y los siglos, y no habrá memoria de cada uno de nosotros, pero si en el futuro los escolares tienen que resumir en pocas frases nuestra época dirán que los europeos estaban en plena decadencia, con miedo atroz a la libertad y
a enfrentarse a los totalitarismos, rojo, pardo y verde.

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El artículo, en el blog del que lo copié, aquí

La foto es de mi amigo Fer


cementerio

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