lunes, 5 de mayo de 2008

La primera semana en el Club Hipercalórico

Este es un post complicado de escribir, no porque no tenga nada que contar sino porque tengo muchas cosas, pero no se cuales puedo revelar o no. Se trata de una cuestión que mezcla el sentido común con las cláusulas de confidencialidad, la curiosidad de las novedades con el espionaje industrial, las obligaciones legales con la publicidad adversa, los cotilleos con las ventajas comerciales, mis palabras con el posible uso malintencionado de las mismas.

Es lo que tiene haber empezado a trabajar para la que es, sin duda, la empresa más importante del mundo en búsquedas de Internet, aplicaciones on line gratuitas y publicidad en la Red…

Así es, el lunes pasado me incorporé a las oficinas de la sede europea de Google, aquí en Dublín, y mis primeros cinco días han estado llenos de sorpresas a cada cual más agradable que la anterior. Porque esta empresa no sólo es líder en el mundo virtual, sino también en eso tan importante del mundo real que es el cómo trata a sus empleados.

Sin ánimo de comparar (bueno, sí, un poco) con las oficinas de Zurich que salieron en el reportaje de El Navegante, que he recibido por email de media docena de amigos distinto
s, he de reconocer que aquí no hay tobogán :(

¿El resto? ¿La comida y bebida gratis, las mesas de ping pong, las consolas Wii, las máquinas de café, los cereales del desayuno, la bollería, los surtidos de quesos, los zumos de naranja recién exprimidos, el helado Ben&Jerry´s, las chocolatinas, las barras energéticas, el gimnasio, las bolsas de patatas fritas, los dos monitores de 24 pulgadas en mi mesa, la simplicidad y sencillez a la hora de conseguir algo de los técnicos o de manejarse por la intranet, el increíble ambiente entre jefes y compañeros, los futbolines, el surtido de bebidas orgánicas, el chocolate belga, la cocina étnica, la variedad de comidas en los dos restaurantes, las ensal
adas frescas, los yogures de todo tipo, el Thank Google It´s Friday, el sushi…?

Ah, amigos, me temo que eso es completamente cierto.

Ya no me extrañan los carteles en las puertas que animan a usar las escaleras en lugar del ascensor. Acabo de dar el pistoletazo de salida a la Operación Anti Bikini y cuando he mirado hacia la báscula he creído adivinar que marcaba 63 Kg. Veremos dentro de unos meses. Eso sí, salvo que llueva a cántaros y truene como si cantara un triunfito, me he prometido recorrer andando cada día los 45 minutos que me separan de la oficina. O comprarme una bicicleta. Y es que mi casa está a 20 minutos del centro, y Google está a 20 min
utos del centro…pero en extremos opuestos de la misma línea.

Intentaré recordar que 30 minutos subiendo y bajando escaleras queman 130 calorías. Que son menos de las que tiene el que se ha convertido ya en mi zumo de limón, sin burbujas, preferido.

Mamá, te va a encantar ver cómo no entro por la puerta.


"Ahorra tiempo, permanece en forma
Usa esta puerta para ir y venir entre los pisos"


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si lo de las escaleras ya lo hacias en casa, cenutrio, y despues de recorrer mordor, los 45 minutos no son nada, hala venga hasta otro rato y a cuidarse.

avistu dijo...

A lo mejor antes de que me quede calvo veo un ascensor en ese edificio, que lo sepas.

Y aquí no me persiguen los orcos, largirucho.

Ah, olvidaste mi película de aventuras más aclamada:

"13 días en los Annapurnas"

Si es que...