lunes, 10 de mayo de 2010

Dos promesas

Ni acaba de comenzar el año ni he sobrevivido a un ataque cardiaco (aunque, a juzgar por la falta de atención al blog parece que llevo un tiempo en coma, o secuestrado, o con ambos brazos escayolados o...).

No, nada de eso. Parece que sin venir a cuento de fechas me he propuesto cambiar dos cosas, o empezarlas:

a) Leer todos los dias por lo menos media hora

b) Escribir todas las semanas por lo menos media hora

¿A que parece fácil? Pues no lo es.

Cuando hablo de leer no me refiero al Metro Herald, el periódico gratuito en que me sumerjo los veintipocos minutos de tranvía hasta el trabajo. Tampoco me refiero a medios online, ni blogs, ni periódicos. ¡Que va! Hablo de tinta empresa, a veces en papel reciclado a veces en papel genocida, a la vieja usanza, a lo que podriamos llamar "libro analógico" por contraposición a los Kindle y demás. De momento he encontrado un hueco, lo habéis adivinado...los veintipocos minutos de tranvía de vuelta del trabajo. Si a eso le añado un ratito luego en casa, mientras preparo la cena, o la comida del día siguiente pues parece que lo iré cumpliendo (con la complicidad de Dublin City Public Libraries, por supuesto).

Escribir es una tarea más dificil aún (¿pensabaís que es fácil tener un blog y que no se te muera como una pobre planta en piso de soltero?). No cuentan los textos en Viajablog ni los emails a los amigos. Hablo de tener cosas que contar, a veces a otros, a veces a uno mismo en voz alta y ponerlos aquí, en ese acto que es a la vez humilde y arrogante.

Hay gente que todos los días publica una lámina con mensaje o una sencilla pero elaborada nota de agradecimiento, y gente que derrocha inteligencia en reflexiones sobre el marketing, la vida y ambos. Si algunos de ellos hacen de su afición su medio de vida, yo, que tengo menos presiones tal vez, tal vez, pueda regar un poquito mi propia planta.

Intentaré contradecir a Homer Simpson y que no se cumpla eso de "Trying is the first step towards failure".