Nunca he sido de hacer planes detallados a largo plazo. Como todo, tiene su lado positivo y su lado negativo. Por un lado, uno tiene flexibilidad suficiente como para aceptar los cambios, los reveses y los contratiempos, y también para recibir con más alegría las buenas noticias. Por otro lado, dirán los pesimistas, uno está a expensas de lo que ocurra y de lo que decidan otros, la Fortuna o un Ser Supremo. ¿El determinismo y la inevitabilidad frente al libre albedrío? Un poco de todo, a mí parecer, porque uno no puede controlar los elementos, pero si que puede hacer girar el timón, arriar las velas o desplegarlas conforme a su propia e individual voluntad. Que esas acciones le lleven a buen puerto o a la catástrofe de unos arrecifes, es otra cosa.
También habría que definir que es lo que entendemos por largo, medio o corto plazo. En ciertos países se vive día a día o incluso hora a hora. En otros, se hacen planes de pensiones antes de llegar a los treinta años. En general, con momentos en los que nos da un respiro, la vida es una putada (o una agonía en el sentido etimológico griego si queremos presumir de haber abierto un libro).
Acaba de terminar Enero y, aunque sólo restan los pequeños detalles, por planificar unos, por verlos venir otros, pero a un mes de haberlo estrenado, 2010 tiene ya marcadas las fechas más importantes en el calendario de mi mente.
Ya se algo que va a pasar dentro de cuatro meses (aunque me hayan pedido que lo reconsidere) ; también se que estas Navidades le hice el regalo de su vida a una persona muy especial y que se lo entregaré dentro de cinco meses; se que tendré que despedirme de una amiga dentro de seis, y que será en otro continente; que las fiestas de mi ciudad natal no me las perderé dentro de siete meses y que las Navidades no me verán comiendo pavo.
Si, también se que a veces escribo en clave, pero yo me entiendo ¿verdad?.

También habría que definir que es lo que entendemos por largo, medio o corto plazo. En ciertos países se vive día a día o incluso hora a hora. En otros, se hacen planes de pensiones antes de llegar a los treinta años. En general, con momentos en los que nos da un respiro, la vida es una putada (o una agonía en el sentido etimológico griego si queremos presumir de haber abierto un libro).
Acaba de terminar Enero y, aunque sólo restan los pequeños detalles, por planificar unos, por verlos venir otros, pero a un mes de haberlo estrenado, 2010 tiene ya marcadas las fechas más importantes en el calendario de mi mente.
Ya se algo que va a pasar dentro de cuatro meses (aunque me hayan pedido que lo reconsidere) ; también se que estas Navidades le hice el regalo de su vida a una persona muy especial y que se lo entregaré dentro de cinco meses; se que tendré que despedirme de una amiga dentro de seis, y que será en otro continente; que las fiestas de mi ciudad natal no me las perderé dentro de siete meses y que las Navidades no me verán comiendo pavo.
Si, también se que a veces escribo en clave, pero yo me entiendo ¿verdad?.












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