lunes, 9 de noviembre de 2009

Wifi y silencio, por favor


Libros, revistas, en algunos casos ordenadores, pero, sobre todo, un silencio sólo roto por ocasionales susurros es lo que se asocia generalmente a una Biblioteca Pública. Pero no en la del ILAC Shopping Centre, en Dublín. Aquí es donde vengo yo, pobre(cito) de mí, a conectarme a Internet, disfrutando el WiFi que es más lento que una patata en el Circuito de Le Mans, cuando no va a pedales.

Hay carteles a la entrada y en las mesas con un descriptivo “Strictly no...(...)” (vamos, nada de comer, beber o hablar por teléfono). De hecho, en un par de ocasiones se les ha llamado la atención a quienes cogian el móvil y respondían a una llamada, aunque algunos orientales son especialistas en cubrirse la boca con la mano y no dejar que transcienda ni un murmullo.

No se puede comer, beber o coger el teléfono, que debería estar apagado. Pero hablar no es ningún problema, desde los empleados a los usuarios. En España el silencio reina en las Bibliotecas pero aquí son los bibliotecarios los que no bajan la voz cuando hablan, predicando con el ejemplo.

He buscado alternativas, que sean gratuitas es de rigueur, y las he encontrado, en forma de sucursales en Kevin Street y en Pearse Street, pero aquí están los dientes del caballo:

a) La mejor velocidad se encuentra en la pequeña Biblioteca de Pearse Street, que es además sede del archivo, en un gran edificio. Hay una decena de ordenadores para el público que se quiera conectar, gratuitamente durante un máximo de 55 minutos, pero, no hay tomas de corriente para el ordenador y sólo hay una mesa apta para cuatro personas o dos sofás de dos plazas cada uno, para sentarse.

b) Después, en cuestiones de velocidad, está la escondida Biblioteca de Kevin Street, que, oh, oh, oh, tampoco tiene enchufes para el público. Ah, ¡esto es una conspiración!

c) Y aquí estoy yo sufriendo, en la Biblioteca Central, espaciosa y situada en el interior del ILAC Shopping Centre, con estupendos enchufes y suficientes novelas para leer mientras las páginas cargan a razón de un Hotmail cada quince minutos, un Gmail cada veinte y un Facebook cuando le biene en gana,

En fin, paciencia y cultura, que son gratis.