lunes, 3 de agosto de 2009

La llamada timofónica

Cris no acaba de entenderlo. Él lo ve fácil, asequible, con sólo prestarle un poco de atención y esfuerzo. Se le nota serio, con dudas respecto a lo que va mal en los casi diez minutos que llevan ya de programa. Hay 1600 euros en juego, mas lo que sale de “el tubo”, una cinta transportadora con billetes de cinco, diez, veinte y cincuenta euros. Alguien tiene que haberse dado cuenta, alguien tiene que saber la respuesta pero entonces ¿por qué no suena el teléfono? ¿hay algún problema con las líneas?



Noelia en cambio no lo tiene tan claro y, con cierto tonillo de resentimiento, le dice que él debe ser muy listo, ¿eh?, pero que los demás no tiene por qué serlo. O, claro, le han chivado la respuesta. Ella, por ejemplo, lleva un rato mirándolo, releyéndolo y pensando pero no acaba de ver claro cuál es la solución. Mueve su cabecita con incredulidad y su rubia melena oscila de un lado a otro, sin aceptar la teoría del fallo técnico que manifiesta su compañero. La solución no está al alcance de todo el mundo, piensa ella, y ¿acaso no hay un cartel en medio de la pantalla que pone claramente “DIFICULTAD ALTA”?.

El silencio se rompe. La voz de fondo, con la gravedad que da el provenir de las profundidades o de las alturas, esa interrupción esporádica de frases cortas y rebosante de autoridad, está de acuerdo con Cris: se va a abrir la línea 3.

Así es, saluda Cris a la novedad, a partir de ahora, cuando alguien llame por teléfono, es la línea 3 la que da el acceso a la posibilidad de ganar 2000 euros, el sueldo neto de dos meses para muchas personas.

Ahora sí tiene que llamar alguien, ahora sí. Pero nada, de nada. Y la voz de fondo vuelve a sonar para dar un nuevo comunicado, se abren también las líneas 5 y 7. La oscilación de la cámara se detiene en el teléfono de la mesa, de estilo anticuado y llamativo color rojo pero pese a que hay tres líneas abiertas,sigue sin sonar. El único ruido es el de la música enlatada.

“¿A qué esperáis? ¡Vamos! ¡hay tres líneas abiertas! ¡Llamad!” La presentadora se desgañita y parece que le encantaría concursar, si pudiera y si supiera la solución al enrevesado puzzle de letras que supuestamente contienen un conocido dicho popular. La cámara se mueve un poco hacia abajo para que toda la palabrería impresa no estorbe la visión del escote de Noelia.


Siguen pasando los minutos, el dinero está encima de la mesa y la voz de la autoridad en la sombre vuelve a sorprendernos, abriendo las líneas 10 y 11. Es tremendamente fácil llevarse a casa 2000 euros. De hecho, podrían ser 12.000, porque el que acierte la solución participa en un juego en el que escoje una fila con cuatro fichas, de entre las cuatro filas posibles, y si acierta donde están las dos flechas se lleva a casa “dos millones de pesetas”. Menudo veranito ¿eh?

Ni aún así se anima la gente, no hay una sola voz que entre en directo. Nadie dice con nervios su nombre. A nadie le rien los presentadores. Es un fracaso estrepitoso.

Los señores de dirección no quieren dejar de ayudar a alguna familia necesitada y se abren las líneas 15 y 16, lo nunca visto. Otro milagro: con un chillido, Noelia acaba de adivinar la solución, pero es suficientemente lista y no lo dice en voz alta pero si nos convence de que, una vez que lo tienes claro, es facilísimo.



“EUQNUA AL NOMA ES TISVA

ED DASE NAMO ES DEQUA”

Están abiertas las líneas 3, 5, 7, 10, 11, 15 y 16. Como dice Noelia, “Intentadlo por lo menos una vez (…) Si os sale cualquier otra linea, colgad y volver a intentarlo (...)”. Con 7 líneas abiertas y 9, que se sepa, cerradas, al final una tal Ana entra en directo, soluciona el acertijo, falla en el juego de las flechas y se lleva 2000 euros en menos de 10 segundos.



Coste de la llamada desde línea fija: 1.28 Euros

Duración del concurso: 23 minutos desde que me lo tropecé.

Número total de “líneas”: Lo ignoro

Número de llamadas en antena: 1

Número de llamadas realizadas: Desconocido, pero alguien se ha embolsado una gran cantidad de dinero. Y no me refiero a Ana.

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