sábado, 13 de junio de 2009

Verano Azul

verano azul en Sri lanka
Bien, consideremos a Junio como parte de “verano” y es correcto. Lo que ya no lo es tanto es llamar azul a lo que en realidad es verde. Explicación necesaria: como un Javi menos rubio, hoy he andado, ejem, pedaleado, bicicleta abajo, bicicleta arriba toda la enorme, extensa, intrincada, semipoblada, y, por supuesto, verde, extensión de Arunadhapura, la primigenia capital de Sri Lanka.

A las ocho de la mañana estaba ya de camino de cambiar de hotel y a las nueve me subía a una bicicleta que no he abandonado hasta las seis de la tarde, que he dejado aparcada al lado de recepción.

Miento como un bellaco, en el laberinto de caminos y carreteras que es el conjunto arqueológico milenario de Arunadhapura, hay ciento y un ruinas de muros y edificios que ver y varias stupas, dagabas, payas, monos, ardillas y nutrias que visitar o fotografiar. Y, respetando las costumbres locales, uno ha de ir descalzo (por supuesto, no montado en una bicicleta) a la hora de acceder a los edificios. Así que hoy, 13 de junio, he vuelto a mi hotel, con las nalgas peladas como un mandril (si se me permite la grotesca comparación) y los pies, bueno, los pies, simplemente destrozados.

Recuerdo que recorrer Angkor fue cosa de tres dias, y con tuk tuk, pero tal y como está planteado el ticket de Central Cultural Fund para las “ancient cities” de Sri Lanka, sólo tienes un día para cada visita. Si ayer llegué desde Polonnawura tras sus buenas cuatro horas de viaje para irme a Mihintale, el plan para hoy era exprimir cada minuto entre piedras que no cifran su edad en años, sino en siglos.

Y creo que lo he aprovechado. Y disfrutado.

PD: Mamá, Feliz Cumpleaños. Te lo dije ayer por teléfono, cuando finalmente conseguí comunicar contigo, y te lo repito ahora en mi blog. Y, como se que no lo lees, también puedo decirte que DEJES DE CARGAR CON TANTA BOLSA que ya no eres una jovencita y que mejor te viene ir a la compra cada dos días que hacerlo cada cuatro y volver cargada. Tan cierto como que no me leerás es que no me harás caso. Suspiro de resignación.

PDII; Y, por si alguien lo dudaba, confirmar que sólo me conecto una vez a la semana. O menos. Que para eso está uno en el extranjero, por ocio, ¿o no es verdad?

2 comentarios:

SHAMISENN dijo...

No ceje en su empeño y dígale a su santa madre que en el colmado llevamos la compra a domicilio sin ningún coste adicional.
Eso sí, el servicio a domicilio en Avilés conlleva un pedido mínimo de 600 €, aunque qué es eso para una presunta pensionista de ZP?
Un abrazo, imbécil.

Anónimo dijo...

Gracias por la postal. Me figuro que hoy ya estarás en Kerala. Un abrazo y hasta pronto