Beberse una botella de un litro de coca cola no está muy bien. Si se hace a las ocho de la tarde pasa lo previsible: aunque a las diez y media estaba dormido, a las tres y media ya estaba despierto.
No le puedo echar la culpa al aire acondicionado (imprescindible), ni a los camiones que pasan por la calle/carretera principal. Esto es Silopi, un pueblo al lado de la frontera con Iraq y el calor en Julio y el transporte de mercancías las 24 horas del día son, ambos, inevitables.
Llevo ya...umm...creo que 50 días de viaje pero no he escrito nada al respecto, ni tengo intención de hacerlo hasta que vuelva a Asturias. Apuntar en el ordenador los gastos para usar como referencia, tomar nota de distancias y actividades, guardar fotos, la ocasional navegación por Internet cuando hay WiFi en el hotel/hostal, me mantienen suficientemente ocupado cuando estoy en la habitación. Preparar un texto y publicarlo, aquí o en Viajablog, no es algo que yo sepa, pueda o quiera hacer en 5 minutos así que paciencia y sigue mis pasos a través de mis actualizaciones en Facebook (y es que dos líneas son más fáciles de escribir que cinco párrafos).
Para saciar curiosidades, dentro de un par de horas me subo a un autobús que nos dejará a mí y a mi destrozada espalda en el Norte de Turquía, en Rize, desde donde cruzo a Georgía. Y sí, estoy usando a Turquía como sandwich invertido para viajar a y desde.
Saludos viajeros.











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